La red púrpura, Carmen Mola

¡Detente! Antes de empezar a leer esta reseña, toma en cuenta que es la segunda parte de una trilogía y que por lo tanto puede (y va a) contener spoilers del libro anterior.

Regreso al universo de la inspectora Blanco y compañía con la segunda entrega de la trilogía de La novia gitana, que como ya saben fue un thriller que disfruté mucho el año pasado, y con el que no iba a quedarme con las ganas de seguir.

De que va.

Por meses la detective Elena Blanco y el equipo de la Brigada de Análisis de Casos han investigado a la Red púrpura, una organización criminal que se dedica a traficar con videos de violencia extrema.

Pero, para Elena Blanco este caso es personal, todo indica que su hijo Lucas, secuestrado ocho años atrás forma parte de esta red, y manteniéndolo en secreto se dedicará a desarticular la red y dar con su hijo a costa de todo.

Es mucho peor echar de menos a alguien que se ha ido y sigue vivo

#MiHumildeOpinión

La novia gitana cierra con la aparición del hijo de Elena en un video macabro, pidiéndole que lo deje de buscar y dándonos a entender que ya no es el niño adorable a quien secuestraron a los cinco años, sino un completo desconocido para su madre, convertido en un monstruo y un peligro para la sociedad.

Carmen Mola nos sitúa nuevamente en España y nos cuenta la historia a través de un narrador en tercera persona, que todo lo ve y que todo lo sabe, así se nos cuentan eventos que van ocurriendo simultáneamente, la investigación de la BAC, la Red sumergiéndose más en la deep web, la Detective Blanco perdiendo la cabeza y poniendo en peligro su vida y la de su equipo de trabajo.

Retomando el estilo de su novela anterior, es una historia que entra directo a la acción, todo el tiempo está sucediendo algo y aunque no es una novela corta (432 páginas), uno la devora, es entretenida y engancha inmediatamente.

Elena Blanco es un personaje al que cuesta entender, una mujer que se obsesionó con la desaparición de su hijo al que nunca creyó muerto, cuyo estilo de vida se colma de acciones auto destructivas y que no parecen tener conexión con la Jefa de la Brigada de Análisis de Casos, en este libro entenderemos más sobre sus inquietudes y su pasado; sin embargo aún más que en el libro anterior, es un personaje que desespera bastante, se vuelven imprudente, irreflexiva, y el trabajo en equipo del que tanto se enorgullece, se va al traste por su obsesión con el caso.

Aunque claro, es entendible el empeño que tiene por resolverlo, después de años de haber sido juzgada de loca, hoy está muy cerca de descubrir la verdad; pero la situación es mucho más compleja, el dilema de si ser madre antes que detective una vez que se enfrente a su hijo, sabiendo  que tiene un deber como profesional y a la vez unas inmensas ganas de abrazarlo.

Además de Elena, en esta ocasión otro miembro de la BAC gana protagonismo y lo conocemos un poco más, Orduño, uno de los miembros más antiguos y fieles a la corporación, a quien el trabajo de policía empieza a cansarle y que por distintas situaciones su amistad y lealtad a la Jefa, se verán comprometidas.

La historia en general y los personajes si pueden caer en lo irreal, nuevamente cae en muchos clichés y el desarrollo de la historia se sabe que será rápido, pero a veces es demasiado rápido que ni te enteras y  a pesar de eso es un un libro que no podrán soltar, ni querrán soltar y mucho menos van a perderse la tercera parte, La Nena, que por cierto al terminar este segundo libro no nos da ninguna pista de hacia a donde se dirige el final de la trilogía.

Sin duda me sigo quedando con La novia gitana, pero ya veremos como cierra.

★★★☆☆ No está mal

Escucha el episodio 86 del podcast.

 

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