El jardín del mar, Sophie Goldberg

El Jardín del mar, es la segunda novela de Sophie Goldberg, autora también de Lunas de Estambul, en ambas nos cuenta la historia de su familia, ambas con la inmigración como factor común, y para mí, este es mi primer acercamiento a la autora, aunque sin duda no será la última vez.

De que va

Alberto es un niño de cinco años que vive en Bulgaria, y a quien le arrebatan a su padre para internarlo en un campo de trabajo forzados. Por años, él, su madre y su hermano menor irán perdiendo sus pertenencias, su hogar y la seguridad para internarse en la Bulgaria rural a esperar su destino como judíos de la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, el gobierno de este país, se enfrentará a las políticas nazis como ningún otro, para intentar proteger a sus ciudadanos judíos de la mortal maquinaria alemana.

¿Cómo vivir después de haber sobrevivido?

#MiHumildeOpinión

Para todos aquellos que crean que ya se ha escrito todo sobre la Segunda Guerra Mundial, y que ponen los ojos en blanco cuando se encuentran con otro más, tengo que decirles que aún nos falta un mundo por conocer y el Jardín del mar es la muestra.

No me considero ninguna experta en la materia, pero si es un tema que me interesa bastante y al que le he dado prioridad en muchas de mis lecturas, por eso fue una sorpresa leer la historia de un pequeño país que se enfrentó como pudo al monstruo que era Hitler y su Alemania nazi.

En este libro, Sophie Goldberg nos comparte la historia de su padre Alberto, quien es la voz principal de esta historia, y a su vez Alberto nos cuenta la experiencia de su familia en este terrible momento de la historia.

Cuando inicia, Alberto tiene cinco años y es testigo de como los soldados se llevan a su padre a un campo de trabajos forzados, Efraim pone a su cuidado a su madre y a su hermano menor, convirtiéndolo en ese momento en el hombre de la casa, aunque para su padre era un hecho meramente simbólico para infundirle valor, para Alberto fue una responsabilidad que se adjudicaría por el resto de su vida.

Pero el Alberto que nos narra la historia, ya no es ese niño búlgaro, sino el hombre de 80 años que recuerda con absoluta claridad, los detalles de ese pasado lleno de claroscuros, memorias de antes de la guerra y sus paseos por Varna y el Morska gardina de la mano de sus padres, de las personas que los ayudaron en su peregrinaje, y la experiencia de sentir el odio de unos cuantos, con un permiso para agredir que ya no se castigaba.

Este Alberto, pone en perspectiva sus recuerdos de niño con sus razonamientos de adulto, y a través de una serie de cuestionamientos reflexiona sobre la fe, la presencia de Dios y los horrores de los que son capaces los seres humanos.

Por otro lado, se nos cuenta la historia del pueblo búlgaro, una crónica poco conocida sobre su resistencia a seguir las órdenes de Hitler, aún a pesar de estar en desigualdad de condiciones y que Bulgaria dependía en gran medida de su amistad con Alemania, tanto gobierno, como población civil y representantes de diferentes religiones, se opusieron a enviar al matadero a miles de judíos, acciones que se lograron en mayor medida pero que le costaron muy caro al país.

Es un libro bastante corto, que nos recuerda que aún queda mucho por contarse de esta aterradora guerra, que hubo muchas historias que ya nunca vamos a escuchar, es entrañable y tierna, que, a pesar de ser una historia de naturaleza cruel, logra sacarnos más de una sonrisa; la forma de escribir de la autora, es además muy poética, con metáforas, versos y mucha melancolía entre sus párrafos.

Si son de los que les llama la atención este tipo de libros y no se animan porque les parecen muy fuertes, creo que este es perfecto para ustedes, dentro de todo es una historia más suave que además de la guerra, nos habla sobre la esperanza, la unión y la suerte.

Haber complementado esta lectura, con la presencia de Sophie Goldberg al final, fue extraordinario, si el libro no nos hizo llorar, sus anécdotas familiares y la relación con su padre, quien por cierto aún vive y se ve que es un tipazo, terminó por exprimirnos las últimas lágrimas.

★★★★☆ Me gustó, lo recomiendo ampliamente.

Escucha el podcast

 

En la segunda parte del episodio, les cuento sobre los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

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