Lo que no aprendí, Margarita García Robayo.

 

No me había tocado escuchar nada sobre esta autora, llegué a ella gracias a los libros que propuso librería Porrúa para el reto lector de este año y ya que me unía muy avanzado el mes de enero necesitaba algo más bien corto y que por otro lado pudiera encontrar a través de audiolibro, así fue como llegué a Lo que no aprendí y a Margarita García Robayo.

Esa noche me dormí pensando que la memoria de una familia eran muchas, tantas como miembros tuviera esa familia, tantas como secretos se guardaran entre sí.

#MiHumildeOpinión

Lo que no aprendí es una historia que se cuenta a dos partes, en la primera, Catalina es una niña, que nos lleva a recorrer los días de un verano en los noventas, cuando empieza a ser más consciente de su alrededor, a crecer, a cambiar y  a poner más atención a lo que sucede en el mundo de los adultos; por esta época se genera un reencuentro con su padre y no porque no fuera parte de su vida, pero ha sido un padre distante, misterioso, con el que hasta entonces comparte muy poco, la gente considera un sabio sanador  y obligada por su curiosidad está decida a encontrar la verdad, pero su madre no piensa igual, castiga su fisgoneo metiéndose en constantes problemas  y recibiendo toda clase de amenazas y chantajes en arranques explosivos de enojo y desesperación. 

En estos días de verano, a Catalina le gusta pasear en bicicleta por los parques y las casas abandonadas, es ahí donde conoce a Aníbal, el hippie del vecindario  con quien entablará una extraña amistad. 

En la segunda parte, nos reencontramos con una Catalina ya adulta que vive en Buenos Aires, y quien tiene la intención de escribir una novela basada en sus recuerdos infantiles, aunque estos no están siendo del todo confiables. 

La historia nos contextualiza un poco sobre la situación política de Colombia en esos días, un cambio de Constitución, las negociaciones del presidente con la guerrilla, la seguridad en Cartagena, la violencia en Bogotá y la constante necesidad de capturar a Pablo Escobar, todo explicado desde la perspectiva infantil de Catalina, lo que muchas veces deja lagunas porque ella misma no lo entiende, sólo repetía lo que los adultos comentaban en sus fiestas y reuniones.

Luego entramos a la segunda parte en donde ya leemos a una Catalina adulta, toda su simpatía se convirtió en indiferencia, y en un distanciamiento de su familia que nunca terminé de entender porque fue tan radical, mientras escribe su libro y experimenta los clásicos bloqueos, un amigo le va proponiendo rutas para solucionar el camino de la historia y de ciertos personajes, en esta lluvia de ideas se arma una historia dura, trágica llena de situaciones terribles, que a los lectores nos deja preguntándonos si la primera historia, la ingenua, no se nos contó de manera completa. 

Me gustó por ser una historia distinta  a lo que estoy acostumbrada a leer, me gusta la premisa de la memoria personal y la memoria familiar y la manera en como cada quien construye sus recuerdos. 

Sin embargo, la sinopsis me vendió más misterio del que realmente hubo y sobre todo del que realmente se resolvió, hubo muchas situaciones de las que me hubiera gustado tener más detalles y al final quedé con más preguntas.

★★★☆☆ Lo disfruté.

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